Diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo

Diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo

Estas son las diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo

Le explicamos de forma sencilla las diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo y los pros y contras de optar por cada uno de ellos

Es importante conocer las diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo, ya que aunque el resultado final es el mismo -una sentencia- no lo es la forma en que se llega al mismo, ni el tiempo que se debe emplear, ni son los mismos los documentos necesarios para iniciar cada procedimiento, ni por supuesto lo es el precio de cada uno de ellos.

Documentación necesaria

Para iniciar cualquiera de los dos tipos de procedimiento es necesario aportar el certificado de matrimonio y el de nacimiento de los hijos comunes (aunque éstos sean mayores de edad). Estos certificados se pueden obtener de manera gratuita en el Registro Civil del municipio donde se celebró en enlace y en el que tengamos inscritos a los hijos.

Si en el divorcio de mutuo acuerdo o divorcio express no estamos pidiendo la liquidación del régimen de gananciales (bien por estar en separación de bienes, bien porque no queramos en ese momento repartir la propiedad -que no el uso- de los bienes comunes), no nos hará falta más que la documentación arriba indicada.

Esa es una de las diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo, ya que en el primero -sobre todo si se ventilan cuestiones económicas como pensiones, o relativas a la custodia- normalmente será preciso aportar también al juzgado documentos tales como:

  • Nóminas
  • Contratos de trabajo
  • Contrato de alquiler
  • Escrituras
  • Préstamos del matrimonio
  • Gastos en beneficio de los hijos, como matrícula del colegio, libros escolares, etc.

Tipo de procedimiento

Una de las esenciales diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo, de la cual de hecho derivan el resto, tiene que ver con el tipo de procedimiento necesario para llevar a cabo uno u otro.

Así, el divorcio de mutuo acuerdo sigue normalmente el siguiente patron:

  1. Ambos cónyuges acuden al mismo abogado, en el despacho del cual se redacta y firma un convenio regulador donde se exponen los pactos alcanzados por los esposos respecto a las cuestiones esenciales de su ruptura (custodia de los hijos, atribución del uso del domicilio familiar, pago de pensiones, calendario de visitas, etc)
  2. Con el mismo abogado y procurador se redacta una demanda de divorcio amistoso, a la cual se anexa el convenio regulador y los certificados de matrimonio y nacimiento de los hijos.
  3. Admitida a trámite la demanda, el juzgado llama a los esposos para que ante un funcionario den poderes al procurador y se ratifiquen en el convenio presentado.
  4. Si hay hijos menores, se da traslado del expediente al ministerio fiscal para que examine si alguna cláusula del convenio regulador puede ser perjudicial para los niños.
  5. Se dicta finalmente sentencia, que se entrega al procurador.

En cambio, el divorcio contencioso suele seguir un ritual como éste:

  1. Uno de los cónyuges acude a la consulta de un abogado, el cual tras estudiar el asunto pedirá a aquél que aporte una serie de documentos.
  2. Apoyado en los documentos aportados y en las pretensiones del cliente, el abogado redacta una demanda con una serie de pedimentos.
  3. Una vez admitida a trámite, el cliente ha de acudir al juzgado para apoderar al procurador.
  4. Acto seguido, al otro cónyuge se le remitirá copia de la demanda y se le dará un plazo de veinte días para que conteste a la misma con su propio abogado y procurador.
  5. Contestada la demanda, se fijará fecha para juicio.
  6. Celebrado el juicio, se dicta finalmente sentencia de primera instancia, que puede ser apelada.

Precio

Es otra de las diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo. La diferencia de precio viene dada por dos cuestiones:

  • Que los trámites en un divorcio amistoso o express son menos y más sencillos que en uno contencioso.
  • Que en un divorcio de mutuo acuerdo se «comparte» el abogado y el procurador, por lo que -al menos en teoría- se reparten sus honorarios entre los cónyuges.

La diferencia de precio de un despacho de abogados a otro son importantes, pero en cualquiera de ellos el precio de un contencioso será siempre al menos el doble que el de uno de mutuo acuerdo.

En nuestro despacho, por ejemplo, un divorcio express o de mutuo acuerdo tiene un precio cerrado de 350 euros, incluyendo procurador, mientras que el de un divorcio contencioso asciende a 800 euros más procurador. Dicho esto, somos conscientes de que en la mayoría de despachos estos precios pueden tranquilamente multiplicarse por dos y hasta por tres.

Tiempo

La última de las diferencias entre divorcio contencioso y de mutuo acuerdo que vamos a abordar tiene que ver con los plazos en que se obtiene la sentencia por una u otra vía.

Habremos de tener en cuenta, eso sí, que dependiendo de la carga de trabajo de cada juzgado estos plazos -sobre todo en los procedimientos contenciosos- puede variar. No obstante, los plazos usuales suelen parecerse a los siguientes:

  • Divorcios de mutuo acuerdo: Suelen oscilar entre un mes y medio y tres meses, dependiendo si no hay hijos menores o sí.
  • Divorcios contenciosos: Entre cinco y ocho meses, hasta sentencia de primera instancia.

Conclusión

Como puede deducirse, los beneficios de optar por un divorcio de mutuo acuerdo son muchos y redundan en muy variados ámbitos. Por ello los abogados solemos tratar de apurar las posibilidades de alcanzar acuerdos entre los cónyuge, máxime porque salvo en divorcios especialmente complejos solemos por nuestra experiencia tener una idea bastante aproximada de la sentencia que puede recaer.

Esto no quiere decir, obviamente, que se deba ceder más allá de lo razonable a fin de evitar acabar en un procedimiento contencioso. Hay casos en que -por lo que sea- llegar a un acuerdo es inviable, pero también es verdad que tres de cada asuntos de familia que acaban en la vía contenciosa llegan a ese procedimiento por no dejar de lado los esposos las rencillas y sentarse frente a una taza de café intentando hacer un esfuerzo por alcanzar un acuerdo razonable.

 

 

 

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